¿cómo eran los documentos en la edad media?

¿cómo eran los documentos en la edad media?

Fuente secundaria de la edad media

El anglonormando había surgido como un dialecto distinto del francés después de que la conquista normanda de 1066 estableciera una aristocracia francófona en inglés. Seguía siendo dominante a mediados del siglo XIII, cuando Roberto de Gretham escribió su consejo sobre la conducta moral, el Mirur. Para Robert, la lengua apropiada para la educación de los laicos era el francés, pero a finales del siglo XIV su libro se había traducido al inglés.

Su explicación concluye que todo el mundo, tanto los educados (‘lered’) como los no educados (‘lewed’), viejos y jóvenes, pueden entender la lengua inglesa. En cambio, el latín sólo lo entendían los que lo aprendían en la escuela, y el francés los que asistían a la corte. Estas lenguas eran utilizadas por comunidades concretas y para fines específicos.

John Gower, contemporáneo y amigo de Geoffrey Chaucer a finales del siglo XIV, escribió en las tres lenguas. Sus baladas incluyen el poema francés Traitié pour les amantz marietz, que promueve las virtudes del amor conyugal. Aquí se muestra una sección encabezada por una introducción (rubricada en tinta roja) en la que Gower se disculpa por cualquier error en su francés. La introducción del pasaje está en latín y dice “Gower, qui Anglicus est, sua verba Gallica … excusat” (“Gower, que es inglés, se disculpa por sus palabras en francés”). Se trata de una convención familiar de presentación bilingüe. La gran obra inglesa de Gower era conocida por su título en latín, Confessio Amantis, e incluía títulos en latín y títulos de sección.

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Documentos eclesiásticos medievales

Este título ofrece un análisis en profundidad de una amplia gama de documentos históricos y acontecimientos históricos que dieron forma a la ley, el gobierno, la religión y la cultura a lo largo de la Edad Media. El texto ofrece un análisis en profundidad de más de cuarenta documentos de fuentes primarias para ofrecer un examen exhaustivo de los acontecimientos desde el año 476 hasta el 1500 a.C.

La Edad Media contiene 40 documentos de fuentes primarias, muchos de ellos íntegros. Cada documento está respaldado por un ensayo crítico, escrito por historiadores y profesores, que incluye Resumen, Momento definitorio, Biografía del autor, Análisis del documento y Temas esenciales. Los lectores apreciarán la diversidad de los textos recopilados, que incluyen diarios, cartas, discursos, sermones políticos y religiosos, leyes, informes gubernamentales y notas de juicios, entre otros géneros.

Una línea de tiempo histórica, recursos web y una bibliografía de importantes lecturas complementarias ayudarán a los lectores a comprender los acontecimientos históricos más amplios y los temas del período. Una introducción para cada uno de los principales temas tratados en el título considera la importancia del análisis de documentos para estudiantes y educadores.Cada capítulo en profundidad guía a los estudiantes y educadores en el análisis de documentos y la comprensión histórica. Los documentos representan la diversidad de ideas y contextos que definen los temas sociales, políticos y culturales a lo largo de la Historia Universal.

Documentos importantes de la historia europea

La fabricación de un libro medieval explora los materiales y las técnicas utilizadas para crear los manuscritos profusamente iluminados que se produjeron en la Edad Media y el Renacimiento. Las imágenes de estos textos manuscritos se denominan iluminaciones por el resplandor creado por el oro, la plata y otros colores. La exposición examina las cuatro etapas de la elaboración de un libro medieval: la fabricación del pergamino, la escritura, la iluminación y la encuadernación.

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La mayoría de los manuscritos medievales se escribían en pieles de animales especialmente tratadas, llamadas pergamino o vitela (el papel no se generalizó en Europa hasta alrededor de 1450). Las pieles se remojaban primero en una solución de cal para desprender el pelaje, que luego se retiraba. Mientras estaba húmeda en una camilla, se raspaba la piel con un cuchillo de hoja curva. Mientras la piel se secaba, el pergaminero ajustaba la tensión para que la piel permaneciera tensa. Este ciclo de raspado y estiramiento se repetía durante varios días hasta conseguir el grosor deseado. Aquí, la piel de una cabra nacida muerta, apreciada por su suavidad, se estira en un marco moderno para ilustrar el proceso de elaboración del pergamino.

Fuentes medievales

El deseo de engañar -y ser engañado- es universal, y la falsificación de documentos es tan antigua como la propia escritura. En el antiguo Egipto y Mesopotamia, los sacerdotes locales, expertos en alfabetización, falsificaban inscripciones con los nombres de faraones y reyes anteriores, reclamando derechos de trato preferente. Y es difícil encontrar desde entonces una sociedad en la que no se hayan practicado estas trampas de una u otra forma.

Pero pocas regiones de la historia del mundo pueden rivalizar con la Europa medieval en cuanto a la magnitud de la falsificación. Como han establecido los estudiosos modernos, más de la mitad de los textos que se conservan con los nombres de los gobernantes merovingios de la Francia y la Alemania de principios de la Edad Media (c481-752) son falsos; un tercio de los que llevan los nombres de los gobernantes lombardos del norte de Italia (568-774) son sospechosos; y cifras similares son válidas para los casi 2.000 documentos de la Inglaterra anterior a la Conquista. La gran mayoría de estos textos fueron falsificados en la Edad Media, en la mayoría de los casos entre los siglos X y XIII. Los responsables no fueron un pequeño grupo de pícaros recalcitrantes, sino figuras destacadas dentro de la Iglesia, hombres como el obispo Thietmar de Merseburg y Gilbert Foliot, abad de Gloucester y posteriormente obispo de Hereford.

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