¿cómo terminó la tercera guerra carlista?

¿cómo terminó la tercera guerra carlista?

Segunda guerra carlista

) (1872-1876) fue la última guerra carlista en España. A menudo se la denomina Segunda Guerra Carlista, ya que la “segunda” (1847-49) había sido de pequeña escala y de consecuencias políticas casi triviales.

Durante este conflicto, las fuerzas carlistas consiguen ocupar varias poblaciones del interior de España, siendo las más importantes La Seu d’Urgell y Estella en Navarra. Isabel II se encontraba en el exilio y Amadeo I, proclamado rey en 1870, no era muy popular.

El pretendiente carlista, “Carlos VII”, nieto de “Carlos V”, trató de ganarse el apoyo de aquellas zonas con costumbres más propias de la región y leyes anteriores. Los carlistas proclamaron la restauración de los fueros catalanes, valencianos y aragoneses, abolidos a principios del siglo XVIII por Felipe V mediante los decretos reales unilaterales de Nueva Planta.

Sin embargo, el llamamiento a la rebelión realizado por los carlistas tuvo eco en Cataluña y, sobre todo, en la región vasca (Gipuzkoa, Álava, Vizcaya y Navarra), donde los carlistas consiguieron diseñar un estado temporal. Los carlistas consiguieron asediar Bilbao y San Sebastián, pero no lograron tomarlas. Tras cuatro años de guerra, el 27 de febrero de 1876, el pretendiente carlista se exilia en Francia. Ese mismo día, el rey Alfonso XII de España desembarca en Pamplona.

Por qué empezó la guerra civil española

La Tercera Guerra Carlista (1872-1876) fue la última guerra carlista en España. A veces se la conoce como la “Segunda Guerra Carlista”, ya que la anterior “Segunda” Guerra (1847-1849) fue de menor escala y de consecuencias políticas relativamente triviales.

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Antes de la guerra, la reina Isabel II abdicó del trono en 1868 y el impopular Amadeo I, hijo del rey de Italia, fue proclamado rey de España en 1870. En respuesta, el pretendiente carlista, Carlos VII, intentó ganarse el apoyo de varias regiones españolas prometiendo reintroducir varias costumbres y leyes específicas de la zona. Los carlistas proclamaron la restauración de los fueros catalanes, valencianos y aragoneses que habían sido abolidos a principios del siglo XVIII por el rey Felipe V en sus decretos unilaterales de Nueva Planta.

El llamamiento a la rebelión realizado por los carlistas tuvo eco en Cataluña y, sobre todo, en la región vasca (Gipuzkoa, Álava, Vizcaya y Navarra), donde los carlistas consiguieron diseñar un estado temporal. Durante la guerra, las fuerzas carlistas ocuparon varias ciudades del interior de España, siendo las más importantes La Seu d’Urgell y Estella en Navarra. También asediaron las ciudades de Bilbao y San Sebastián, pero no consiguieron tomarlas.

Guerra civil española

Las Guerras Carlistas fueron una serie de guerras civiles que tuvieron lugar en España durante el siglo XIX. Los contendientes luchaban por establecer su derecho al trono, aunque también existían algunas diferencias políticas. De hecho, en varias ocasiones durante el periodo comprendido entre 1833 y 1876 los carlistas -seguidores de Don Carlos, un infante, y sus descendientes- se unieron al grito de “Dios, Patria y Rey” y lucharon por la causa de la tradición española (el legitimismo y el catolicismo) contra el liberalismo, y más tarde el republicanismo, de los gobiernos españoles de la época. Las guerras carlistas tuvieron un fuerte componente regional (región vasca, Cataluña, etc.), dado que el nuevo ordenamiento ponía en tela de juicio los ordenamientos jurídicos específicos de cada región y las costumbres mantenidas durante siglos.

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Cuando el rey Fernando VII de España murió en 1833, su viuda, la reina María Cristina, se convirtió en regente en nombre de su hija la reina Isabel II. Esto dividió al país en dos facciones conocidas como los Cristinos (o Isabelinos) y los Carlistas. Los Cristinos eran los partidarios de la reina María Cristina y su gobierno, y eran el partido de los liberales. Los carlistas apoyaban al infante Carlos de España, conde de Molina, pretendiente al trono y hermano del fallecido Fernando VII. Carlos negaba la validez de la Pragmática Sanción de 1830 que abolía la Ley Semisálica (él había nacido antes de 1830). Quería volver a la monarquía autocrática[1].

Wikipedia

) (1872-1876) fue la última guerra carlista en España. A menudo se la denomina Segunda Guerra Carlista, ya que la “segunda” (1847-49) había sido de pequeña escala y de consecuencias políticas casi triviales.

Durante este conflicto, las fuerzas carlistas consiguen ocupar varias poblaciones del interior de España, siendo las más importantes La Seu d’Urgell y Estella en Navarra. Isabel II se encontraba en el exilio y Amadeo I, proclamado rey en 1870, no era muy popular.

El pretendiente carlista, “Carlos VII”, nieto de “Carlos V”, trató de ganarse el apoyo de aquellas zonas con costumbres más propias de la región y leyes anteriores. Los carlistas proclamaron la restauración de los fueros catalanes, valencianos y aragoneses, abolidos a principios del siglo XVIII por Felipe V mediante los decretos reales unilaterales de Nueva Planta.

Sin embargo, el llamamiento a la rebelión realizado por los carlistas tuvo eco en Cataluña y, sobre todo, en la región vasca (Gipuzkoa, Álava, Vizcaya y Navarra), donde los carlistas consiguieron diseñar un estado temporal. Los carlistas consiguieron asediar Bilbao y San Sebastián, pero no lograron tomarlas. Tras cuatro años de guerra, el 27 de febrero de 1876, el pretendiente carlista se exilia en Francia. Ese mismo día, el rey Alfonso XII de España desembarca en Pamplona.

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