¿qué avances en agricultura difundieron los musulmanes?

¿qué avances en agricultura difundieron los musulmanes?

La agricultura árabe

La revolución fue descrita por primera vez por el historiador Antonio García Maceira en 1876[1]. El nombre[a] fue acuñado por el historiador Andrew Watson en un influyente[6][8] pero en su momento controvertido artículo de 1974. Sin embargo, 40 años después, ha demostrado ser útil para los historiadores y ha sido respaldado por los hallazgos de la arqueología y la arqueobotánica[8].

El primer libro árabe sobre agronomía que llegó a al-Andalus, en el siglo X, fue al-Filahat al-nabatiyya (Agricultura nabatea) de Ibn Wahshiyya, procedente de Irak; le siguieron textos escritos en al-Andalus, como el Mukhtasar kitab al-filaha (Libro abreviado de la agricultura) de Al-Zahrawi (Abulcasis) de Córdoba, hacia el año 1000[9].

Las pruebas arqueológicas procedentes de la medición de los huesos (osteometría) demuestran que las ovejas del sur de Portugal aumentaron de tamaño durante el periodo islámico, mientras que el ganado vacuno aumentó cuando la zona se convirtió en cristiana tras su reconquista. El arqueólogo Simon Davis supone que el cambio de tamaño significa una mejora en la cría de animales, mientras que, en su opinión, la elección de las ovejas se explica fácilmente por el gusto islámico por el cordero[13].

La revolución agrícola

La Península Ibérica medieval gozaba de un clima mediterráneo, como muchas de las tierras costeras como Marruecos, Argelia, Palestina, Siria y Líbano. Se asemejaba en muchos aspectos a las tierras de regadío situadas más al este, en Irak y Persia, en las mismas latitudes. Por ello, España también participó en la revolución agrícola del periodo medieval, que trajo consigo muchos nuevos cultivos intensivos. De hecho, Al-Andalus fue uno de los centros de esa revolución agrícola. Los cultivos de alimentos y fibras, como el arroz, la caña de azúcar, las naranjas dulces y el trigo duro para el pan y la pasta, se introdujeron en España desde el lejano oriente, junto con la migración de agricultores y la transferencia de tecnologías de riego.

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La agricultura y la jardinería florecieron en el Al-Andalus musulmán, y sus cultivos de naranjas, almendras y otros alimentos finos enriquecieron las mesas y la poesía de Europa. Las naranjas, los limones y las limas no se habrían convertido en una fruta tan popular en Occidente sin los jardines de España. Los higos fueron otra fruta importante traída a España por los musulmanes. Los mejores se cultivaban en Málaga, donde se exportaban hasta la India y China. Esto era posible porque los higos, con su alto contenido en azúcar, podían conservarse secándose al sol y transportarse durante un año de viaje. El azúcar se producía y refinaba a gran escala, y desempeñaba un papel en el desarrollo de la alta cocina y los postres de lujo, pero también en la conservación de las frutas antes de la refrigeración. El gusto por el azúcar llegó a Europa desde España y desde el contacto europeo durante las Cruzadas.

La innovación agrícola en el mundo islámico primitivo

ResumenEl tema de la innovación agrícola en los primeros imperios islámicos se ha convertido en algo cada vez más relevante para la arqueología, la historia e incluso la ciencia agrícola. La validez de la tesis original de Andrew Watson sobre la “revolución verde islámica” acabará por verificarse o reivindicarse a través de la investigación arqueobotánica, como ha sugerido el propio Watson. Sin embargo, se necesitan criterios rigurosos para explotar los datos arqueobotánicos disponibles y poner a prueba la base de esta tesis. A continuación se propone un sencillo marco teórico que relaciona los datos arqueobotánicos con la revolución agrícola, y se presentan criterios metodológicos para interpretar la introducción de especies vegetales a partir del registro arqueológico. Estos criterios se aplican a los “primeros hallazgos” arqueobotánicos de un conjunto sin precedentes de restos vegetales mineralizados procedentes de un bazar abasí de Jerusalén, entre los que se encuentra la primera evidencia de berenjena (Solanum melongena) en el Levante. Por último, abogamos por una estrategia regional, cultivo por cultivo, para seguir investigando interdisciplinariamente sobre la Revolución Verde Islámica.

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Libros de google

El paisaje de las zonas bajo control musulmán a partir del siglo VII cambió radicalmente. Sus ricas aportaciones son más notables en los campos de la irrigación, las técnicas agrícolas, las obras enciclopédicas de botánica y la introducción de nuevas plantas y cultivos.

Desde los albores de la civilización se han producido libros médico-botánicos; los registros de Egipto, Mesopotamia, China e India reflejan una tradición que existía antes de que el hombre descubriera la escritura. En cambio, en Occidente no hay nada que demuestre tal antigüedad. La primera hierba en lengua griega fue escrita en el siglo III a.C. por Diocles de Carystus, seguido por Crateuas en el siglo I a.C. La única obra consistente que ha sobrevivido es la de Pedanios Dioscórides de Anazarba “De Materia Medica” (65 a.C.). Sigue siendo la única autoridad conocida entre los herbolarios griegos y romanos. El primer tratado escrito sobre agricultura en Occidente se produjo justo después de la caída de Cartago; se trata de una obra enciclopédica romana escrita por Catón el Viejo (234-149 a.C.) sobre medicina y agricultura que se titula “De Agricultura”, la prosa latina completa más antigua sobre este tema.

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