¿qué es la falcata ibérica?

¿qué es la falcata ibérica?

Falcata celta

La falcata es un tipo de espada típica de la Iberia prerromana. La falcata se utilizó con gran efecto para la guerra en la antigua península ibérica, y está firmemente asociada a las tribus ibéricas del sur, entre otros pueblos antiguos de Hispania. Fue muy apreciada por el antiguo general Aníbal, que equipó con ella a las tropas cartaginesas durante la Segunda Guerra Púnica.

Se desconoce el nombre que los antiguos íberos daban al arma. En contra de la creencia popular, falcata no es un nombre autóctono ni utilizado en las fuentes clásicas, sino un término del siglo XIX acuñado por el historiador Fernando Fulgosio para describir la forma de su hoja. El término deriva del latín falcatus, que significa literalmente “en forma de halcón”[1][2] En el vocabulario clásico existía una espada llamada ensis falcatus, pero aparentemente se refería a un falx o a un harpe. En cualquier caso, el nombre se impuso rápidamente y ahora está firmemente arraigado en la literatura académica.

La falcata tiene una hoja de un solo filo que se inclina hacia la punta, siendo el filo cóncavo cerca de la empuñadura, pero convexo cerca de la punta. Esta forma distribuye el peso de tal manera que la falcata es capaz de asestar un golpe con el impulso de un hacha, manteniendo el filo más largo de una espada y cierta facilidad para ejecutar una estocada. La empuñadura suele tener forma de gancho y el extremo suele estar estilizado en forma de caballo o de pájaro. A menudo hay una fina cadena que conecta la culata ganchuda del ibérico con la empuñadura. La falcata se distingue de su homóloga griega, la kopis, por el hecho de que su hoja es de doble filo en aproximadamente la mitad de su longitud[3].

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Tamaño de la falcata

La falcata es un tipo de espada típica de la Iberia prerromana. La falcata se utilizó con gran eficacia para la guerra en la antigua península ibérica, y está firmemente asociada a las tribus ibéricas del sur, entre otros pueblos antiguos de Hispania. Fue muy apreciada por el antiguo general Aníbal, que equipó con ella a las tropas cartaginesas durante la Segunda Guerra Púnica.

Se desconoce el nombre que los antiguos íberos daban al arma. En contra de la creencia popular, falcata no es un nombre autóctono ni utilizado en las fuentes clásicas, sino un término del siglo XIX acuñado por el historiador Fernando Fulgosio para describir la forma de su hoja. El término deriva del latín falcatus, que significa literalmente “en forma de halcón”[1][2] En el vocabulario clásico existía una espada llamada ensis falcatus, pero aparentemente se refería a un falx o a un harpe. En cualquier caso, el nombre se impuso rápidamente y ahora está firmemente arraigado en la literatura académica.

La falcata tiene una hoja de un solo filo que se inclina hacia la punta, siendo el filo cóncavo cerca de la empuñadura, pero convexo cerca de la punta. Esta forma distribuye el peso de tal manera que la falcata es capaz de asestar un golpe con el impulso de un hacha, manteniendo el filo más largo de una espada y cierta facilidad para ejecutar una estocada. La empuñadura suele tener forma de gancho y el extremo suele estar estilizado en forma de caballo o de pájaro. A menudo hay una fina cadena que conecta la culata ganchuda del ibérico con la empuñadura. La falcata se distingue de su homóloga griega, la kopis, por el hecho de que su hoja es de doble filo en aproximadamente la mitad de su longitud[3].

Falcata pathfinder: hacedor de reyes

Falcata ibérica, color bronce, MartoLa falcata es un tipo de arma, una espada de acero originaria de Iberia, y por lo tanto relacionada con los pueblos indígenas ibéricos antes de la conquista romana. Fue utilizada por los países ibéricos o vecinos como los celtíberos siendo la espada más común en la zona de la península. Los cronistas romanos alabaron la calidad del hierro que se utilizaba para la construcción de las armas hispanas; se sorprendieron por su capacidad de corte y flexibilidad, una de las características más apreciadas y buscadas en su fabricación. Como nota curiosa, reflejo de la eficacia de estas armas, tras las primeras batallas en la Península Ibérica, se dio la orden a las tropas romanas de reforzar con hierro los bordes de sus escudos, posiblemente debido al poder de corte de las falcatas, muy superior al de las espadas y sables rectos. Detalles: – Longitud total: aprox. 60 cm – Material de la hoja:  Acero inoxidable- Peso: aprox. 1,5 kg – Nº de producto del fabricante: 507Nota: No vendemos este producto a clientes menores de 18 años. Por favor, indique su fecha de nacimiento al realizar el pedido. También necesitaremos una copia de su DNI o pasaporte por correo electrónico, escáner, fax o correo postal.

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Falcata de doble filo

La falcata es un tipo de espada típica de la Iberia prerromana. La falcata se utilizaba con gran eficacia en la guerra en la antigua península ibérica, y está firmemente asociada a las tribus ibéricas del sur, entre otros pueblos antiguos de Hispania. Fue muy apreciada por el antiguo general Aníbal, que equipó con ella a las tropas cartaginesas durante la Segunda Guerra Púnica.

Se desconoce el nombre que los antiguos íberos daban al arma. En contra de la creencia popular, falcata no es un nombre autóctono ni utilizado en las fuentes clásicas, sino un término del siglo XIX acuñado por el historiador Fernando Fulgosio para describir la forma de su hoja. El término deriva del latín falcatus, que significa literalmente “en forma de halcón”[1][2] En el vocabulario clásico existía una espada llamada ensis falcatus, pero aparentemente se refería a un falx o a un harpe. En cualquier caso, el nombre se impuso rápidamente y ahora está firmemente arraigado en la literatura académica.

La falcata tiene una hoja de un solo filo que se inclina hacia la punta, siendo el filo cóncavo cerca de la empuñadura, pero convexo cerca de la punta. Esta forma distribuye el peso de tal manera que la falcata es capaz de asestar un golpe con el impulso de un hacha, manteniendo el filo más largo de una espada y cierta facilidad para ejecutar una estocada. La empuñadura suele tener forma de gancho y el extremo suele estar estilizado en forma de caballo o de pájaro. A menudo hay una fina cadena que conecta la culata ganchuda del ibérico con la empuñadura. La falcata se distingue de su homóloga griega, la kopis, por el hecho de que su hoja es de doble filo en aproximadamente la mitad de su longitud[3].

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