¿qué momento histórico se refleja en el mío cid?

¿qué momento histórico se refleja en el mío cid?

rodrigo díaz de vivar

Como académico formado en el análisis literario, incluso como alguien que practica un tipo de trabajo muy historicista, a menudo me encuentro como el hombre extraño en las discusiones de la historia y la historiografía; como consecuencia, me gustaría comenzar mis comentarios hoy con una apelación explícita a la convocatoria inicial del taller como una forma de argumentar el lugar del estudio de la literatura como una metodología historiográfica.    Dos de los posibles ejes de análisis propuestos en la declaración marco del taller me han llamado especialmente la atención: 1) ¿Pueden el género, el poscolonialismo y los estudios subalternos ayudar a matizar el debate? ¿Cuáles son las limitaciones de estos enfoques?; y 2) Enfoques culturales frente a enfoques políticos/sociales/económicos de la conquista. En el cruce de estos dos ejes, veo espacio para considerar una amplia gama de tipos de evidencia dentro de sus contextos culturales e informados o facilitados, pero no impulsados, por los enfoques teóricos contemporáneos.*** En otras palabras, en lugar de tratar de aplicar simplemente las teorías poscoloniales o feministas a los textos de la Reconquista, un enfoque que muy a menudo da resultados engañosamente forzados, estoy preguntando cómo los lectores que viven en un mundo en sí mismo informado por el poscolonialismo o el feminismo ven esos textos y cómo sus percepciones literarias y culturales del texto medieval podrían proponer una lectura renovada y de nueva historización.

por qué el cid es un héroe

La presencia de los moros o arabófonos en España tuvo una enorme influencia en la historia del país y es fundamental en el poema. Los “moros” dominaron España tras su invasión desde el norte de África a partir del año 711, pero en el siglo XI el reino cristiano de León, hacia el noroeste de la Península, se había convertido en la mayor potencia, y exigía tributos anuales a los reinos moros del sur y el este, fragmentados pero prósperos en comparación con el norte. El Cid de la historia (c. 1045-1099) era natural de Castilla, una parte a veces rebelde del reino de León. Según el poema, el Cid fue enviado por el rey para cobrar el dinero del tributo al rey moro de Sevilla. Los nobles leoneses cercanos al rey le convencieron de que el Cid se había quedado con gran parte del dinero. Son los “enemigos malos” del poema, y su falsa acusación le llevó al exilio.

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La escena de la partida que inicia el manuscrito es un pasaje conmovedor y al mismo tiempo ofrece un incisivo retrato del Cid, que como héroe épico representa los valores y rasgos más apreciados por su sociedad. En estas pocas líneas vemos a un hombre de profundos sentimientos humanos, de discurso mesurado, devoto, admirado y querido por los burgaleses, que acepta la adversidad sin ningún atisbo de resentimiento contra el rey. Su imagen se irá ampliando a lo largo del poema, pero no en forma de comentario, como se ha hecho en la frase anterior. Más bien, el poema presenta o muestra el carácter del héroe, y revive cada escena; el público original, que era oyente más que lector, lo habría vivido (idealmente) como si estuviera en presencia del Cid.

wikipedia

Díaz de Vivar fue muy conocido por su servicio en los ejércitos de los gobernantes cristianos y musulmanes. Tras su muerte, el Cid se convirtió en el célebre héroe nacional de España y en el protagonista del más importante poema épico medieval español, El Cantar de mio Cid,[1] que lo presenta como el ideal de caballero medieval: fuerte, valiente, leal, justo y piadoso.

Hay varias teorías sobre su historia familiar, que sigue siendo incierta; sin embargo, era el abuelo de García Ramírez de Pamplona, rey de Navarra, primer hijo de su hija Cristina Rodríguez. Hoy en día, el Cid sigue siendo un héroe popular español y un icono nacional, y su vida y sus hazañas se recuerdan en la cultura popular[2][3].

En la penúltima y última línea del texto del documento aparece el autógrafo de Rodrigo Díaz: “ego ruderico, simul cum coniuge mea, afirmo oc quod superius scriptum est”. Esto se traduce como “Yo Rodrigo, junto con mi esposa, afirmo lo que está escrito arriba”.

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La combinación de “Cid Campeador” está documentada desde el año 2000 en el Linaje de Rodrigo Díaz en navarro-aragonés que forma parte del Liber regum escrito como “mio Cit el Campiador”; y en El Cantar de mio Cid.

el cid (serie de televisión)

Ambas partes no están simplemente en yuxtaposición, sino estrechamente entrelazadas. Esta vinculación se debe a las evidentes pero indirectas relaciones causales entre ambas tramas. En efecto, los hechos del Cid, que le permiten reconciliarse con el rey, son también los que inspiran a los delfines de Carrión a casarse con sus hijas.    De hecho, el rey sólo se decide a perdonarle al conocer sus planes, quizá porque garantizan que su visión personal sea compartida por la corte. En esta situación, el rey promueve estas bodas creyendo que serán en beneficio del Cid, en vista del gran linaje de sus futuros yernos. Por otra parte, al principio del poema, el héroe (padre ejemplar y valiente guerrero) plantea como uno de sus principales objetivos un matrimonio adecuado para sus hijas, que se ve bloqueado por su destierro.

Esta sabia actitud, que también es patente en la primera parte, cuando el héroe, aunque en el exilio, se comporta lealmente en lugar de rebelarse contra el rey, se debe a uno de los rasgos básicos del comportamiento del Cid en este poema: su discreción. El otro es, por supuesto, su habilidad militar. De este modo, el héroe responde fundamentalmente a la caracterización clásica mediante “sapientia et fortitude” (sabiduría y fortaleza).

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